SANTIAGO EN 100 PALABRAS


“Santiago en 100 Palabras” es el concurso literario más masivo que se realiza en Chile. Nació el año 2001 y es organizado por Plagio, Minera Escondida y Metro de Santiago. Su objetivo es incentivar la creación literaria a través de la reflexión sobre nuestra ciudad, el significado de vivir en las grandes metrópolis y las historias que, día a día, se entrecruzan entre quienes viven en Santiago. El gran desafío es contar esta historia en menos de 100 palabras.

El concurso  ha crecido y se ha desarrollado como uno de los fenómenos de participación más importantes de la literatura chilena, consolidando el género de micro cuento en nuestro país y convirtiéndose en el certamen literario con mayor convocatoria en Chile.


CUENTOS GANADORES 2011

Soldado de terracota

Primer Lugar

Li Piang Hua, soldado de terracota del emperador Qin Shi Huang, escapó de los subterráneos de La Moneda. Caminó hacia el norte, pasó la noche tomando chelas con unos emigrantes peruanos. Conoció a una chica de Rengo que vino a Santiago persiguiendo una hora plan AUGE para un oftalmólogo. Ahora viven en La Pintana y tienen un puesto de comida china. Es noche. En un pequeño patio junto a un triciclo y dos balones de gas, Li ejecuta una silenciosa danza; blande su ballesta apuntando a la luna. En sus oídos, canto de bambú acariciado por viento.

Luis Alberto Tamayo

Cansancio

Segundo Lugar

Todos los días lucho con el sueño para estar despierto cuando mi papá llegue. Aunque hablamos poco, me basta con mirarlo cuando se saca la chaqueta y saca de su bolso su vianda para lavarla, mientras yo le pongo la tetera. Se sienta y, en silencio, coloco en la mesa la bolsita de té, el pan y la jamonada. Luego le echo los fideos con salsa a la vianda y la dejo en el refrigerador. Cuando siento que me va a decir algo, el pito de la tetera invade la cocina. El pito nos salva de llorar.

Fernando Mena

Sopa

Tercer Lugar

Todos los días de la semana se sienta en el mismo rincón. Y siempre pide sopa, pero hoy se la sirvieron fría, para ver qué hace. El típico vapor del plato no se le enreda en la barba, como los demás días, cuando le sirven sopa caliente. El hombre mira el plato, como si fuera una nueva costumbre a la que debe adaptarse si quiere sobrevivir. Entonces se inclina ante la sopa fría, como un creyente ante su nuevo ídolo.

Luis Silanes

Nuestra mente

Premio Talento Infantil

Sentada en el living. Veo televisión. Una película me hace llorar. Pero eso no me interesa. Me fijo en la película y veo algo sorprendente. Sólo estoy llorando porque los demás lo hacen. Sólo miro TV para no ir a acostarme. En medio de mi pensamiento la tele me habla. Me dice que cuando la observamos ella trata de expresarnos imaginación para un pozo dentro de nosotros que se ha secado. Me doy cuenta de que no tengo imaginación, porque sólo veo hormigas comiendo serpientes con alas que vuelan en un cielo morado con alergia al aire cotidiano y normal.

Muriel Serón

Sábados Gigantes

Premio al Talento Joven

Entonces emprendí el camino de regreso, dando vueltas en mi cabeza una excusa por haber desaparecido por tantas horas. Al llegar, entré a la sala de estar: ahí estaban mis hermanos junto a mi padre y mi madre viendo Sábados Gigantes. Mi hermana no estaba. Me asomé a su pieza. Me lanzó una mirada de odio y siguió escribiendo en su diario. Fui a la cocina e Iris me pidió que le pasara una taza limpia. Me senté junto a mi padre en el gran sillón y miré la televisión. Nadie me dijo nada.

María Paz Valdés

Salida

Premio Talento Mayor

El minotauro, en el apogeo de su vejez, casi sin aliento y al límite de sus fuerzas, descubrió en idioma inglés el cartel que indicaba la salida.

Mario Cáceres

Mi vida

Mención Honrosa

Para vivir o realmente no vivir, he mantenido una vida paralela. Le dedico tiempo en la micro, en el metro o unos minutos antes de dormir. A veces la dejo por unos días y la retomo después. A veces, según lo requiera, puedo sentir a alguien sentado a mi lado, poniendo su mano en mi hombro. Puedo sentir los besos de mi vida paralela, puedo sentir la pena, los abrazos, las dudas, puedo vivirla. Una de las cosas maravillosas que tiene esa vida, es que la puedo corregir. Pero lo que más me gusta es que tengo un invernadero.

Pabla Aguirre

Los chicos que nunca lloran

Mención Honrosa

Venden aspirinas, helados, libros piratas, agujas, pañuelos, imaginación es lo que venden. Se suben como gacelas a las micros, cantan tres frases cortadas de una canción, por el amor de Dios te dicen, deme una monedita, se bajan sobrecorriendo. Huyen de los carabineros, gritan sus mercancías, viven con el saquito a cuestas, son chacoteros, siempre con un chiste entre los labios, son los chicos de las calles de Santiago, curtidos por el clima y la vida, van de un extremo a otro, se mueven entre pobres y ricos, hacen piruetas y acrobacias entre los autos, lavan parabrisas y nunca lloran.

María Angélica Muñoz

Nos están invadiendo

Mención Honrosa

Primero cortaron los árboles. Después vinieron a tomar medidas y a marcar el suelo. Ahora todas las mañanas despierto con el chirrido de dientes metálicos, piedras que rebotan dentro de un camión, brazos mecánicos que sacan material del fondo de la tierra. Como un monstruo gigante y aterrador, ellos se han apoderado de este espacio que creía era mío. Veintiocho pisos me dijeron que iba a tener el edificio. Hoy me asomé a la ventana y mis ojos se cruzaron con los del operador de la grúa. Me hizo el signo de la paz con los dedos.

Claudia Mery

Involución terapéutica

Mención Honrosa

Ayer el guatón solitario de mi vecino no salió de su casa, y anduvo adentro en pelota todo el día. Comió con las manos, bailó de forma grotesca en la ventana, corrió hablando solo y practicó frente al espejo poses surrealistas. Al anochecer, puerco como estaba, se tiró al suelo y retorciéndose comenzó a mudar de piel como una serpiente. Hoy temprano salió a trabajar serio, compuesto y más delgado al parecer. Más tarde hurgué en su basura y encontré una muda de piel cochina y sonriente. Cada vez lo hace más seguido.

Sebastián Carrasco

Día de nieve (no parece Santiago)

Mención Honrosa

Me acuerdo perfecto, porque fue el día que nevó. Me diste la dirección de tu casa. Te pasé a buscar y fuimos a un mirador. Estaba nerviosa. Me perdía en los techos blancos tratando de evitarte. Sólo te miraba de reojo. A ratos te ponías roja. Nos sacamos fotos, hicimos un mono de nieve. Conversamos de religión y política. Me dijiste que Santiago parecía otro mundo cuando nevaba. Nos vinimos a mi casa en metro. En el andén dos señoras nos miraban fijamente. Íbamos tomadas de la mano. Cuando pasaron al lado de nosotras, sonrieron e hicieron lo mismo.

Carolina Henríquez

Civilidad

Mención Honrosa

Y nosotros nos seguíamos bañando en el grifo mientras la casa de mi madrina se quemaba en el pasaje 17.

Marco Bahamonde

Mas Información en: www.santiagoen100palabras.cl

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