Historias de Metro HISTORIAS DE METRO

Un mapa histórico

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Hace algunas semanas, Metro de Santiago obtuvo un reconocimiento al ser coronado como el Campeón mundial de los mapas de red. El galardón fue entregado por la cuenta de Twitter del blog TransitMap, que en una entretenida competencia realizada por Twitter, concedió el primer puesto a nuestro plano.

Todo bien. Por eso, en Metro queremos contarte un poco la historia de cómo se llegó a gestar nuestro mapa tal y como lo conocemos.

Los inicios

Cuando Metro comenzó su operación en 1975, poco y nada era lo que se podía hacer de mapas de red. Había una sola línea y no era muy compleja. Sin embargo, los registros de la empresa muestran dos mapas que tenían fines publicitarios e ingenieriles. El primero data de 1972, cuando el arquitecto de la empresa Jaime Escudero trazó a mano las primeras ideas de lo que sería la red de Metro (ver galería). Ahí se pueden ver con mucho detalles los años de proyección de algunas de las líneas de Metro que tenemos ahora y sus características constructivas.

Sin embargo, los planes de Metro eran anteriores a los 70. Ya en 1944 se proyectaban mapas que vislumbraban el sueño de un tren Metropolitano confeccionados por la Dirección General de Obras Públicas y su departamento de Ferrocarrilles. Ahí se pueden ver difusamente el trazado de las Líneas 1 y 2 con la geografía que Santiago tenía por esos años.

En un folleto informativo de 1975, hecho por la Dirección General de Metro, que en aquella época dependía del MOP, nos muestra lo que a primeras luces es el primer plano de Metro oficial. Ahí se puede ver la proyección para las Líneas 1 y 2, las más antiguas de Metro. Hay que recordar que en esos años, Metro sólo contaba con una pequeña red que iba desde San Pablo a La Moneda. Otros mostraban como sería la conformación sólo de Línea 1.

Sumado a ese mapa, también se elaboró en 1975 un plano a modo publicitario del nuevo Metro. Este, lleno de color y vida, muestra los clásicos íconos de las estaciones que estaban instalados en los primeros años, además de las líneas proyectadas en la época a modo de caricatura. Este se ha convertido en un objeto muy preciado por los “Metro lovers”.

Años ochenta

Durante los años ochenta no se tienen muchos registros de confección de Mapas. Las Líneas 1 y 2 estaban en funcionamiento y no existía una necesidad de ubicación al interior de la red, dada la facilidad en el desplazamiento. Sin embargo, en 1987 comienzan los planes de una nueva Línea de Metro: Línea 5. Es así como se puede ver en el trazado de ese año una extensión que recorrería la Av. Independencia y que cruzaría el centro de Santiago para subir a la zona sur oriente de la ciudad por Av. Irarrázaval en una especie de combinación de lo que hoy es las Líneas 3 y 6. Sin embargo, finalmente se decidió que esta línea tuviera el trazado que tenemos hoy en día.

Hasta este año, los mapas tenían en su conformación un carácter territorial, es decir, se conformaban en directa relación a lo que los mapas geográficos señalaban. Esto resultó complejo a medida que las líneas se fueron creando por la amplitud de los trazados. Es así como se decide tomar la línea de los mapas creados por el británico Harry Beck, que influyeron no sólo en el de nuestra ciudad, sino que en muchos, sino casi todos los que se elaboraron en los sistemas de transporte público del mundo. A esto se le llama mapas “esquemáticos”.

“Hasta antes del noventa, todos los planos de Metro eran territoriales y no tenían el sentido de ubicación para los pasajeros que tienen hoy. En ese punto, la construcción la extensión de L2 desde Cal y Canto marcó la aparición de los planos como los conocemos ahora”, cuenta Javier Pinto, director de la Corporación Cultural MetroArte.

Inicios del Transantiago

La llegada en 2007 del Transantiago supuso una nueva mirada. Había que incluir las líneas de Metro en conjunto al sistema de buses. Por esta razón se creó un mapa que mostraba en colores las zonas del sistema, ¿los recuerdan? Además, acá se podían ver proyectos de Metro en construcción como la expansión de L5. Si se fijan, podrán ver que esta última tiene su estación de término en Tobalaba.

“Eran mapas muy desordenados porque las comunas los hacían confusos. Costaba mucho organizarlos en los soportes de los trenes de una forma armónica y es por eso que a futuro decidió limpiarse y tomar en cuenta lo que estaba haciendo Londres en este aspecto”, cuenta Ariel Menchaca, diseñador de Metro y autor del mapa que ganó la última Copa del Mundo.

Es así como en la actualidad se puede ver un mapa mucho más limpio que tiene como referencia las calles de la ciudad.

“El de hoy busca ayudar al usuario a transportarse en Metro de un destino a otro. Deja un poco de lado las referencias reales de la ciudad, ya que los lugares donde se está mostrando tienen como objeto ubicar al interior de la red más que en la ciudad. Esto es una segunda prioridad”, finaliza Menchaca.